Rx PIF HÚMEDA

Peritonitis Infecciosa Felina (PIF)

PERITONITIS INFECCIOSA FELINA (PIF)

En este caso me gustaría hablaros de una enfermedad importante, que afecta a nuestros amigos gatunos, La Peritontis Infecciosa Felina, también conocida como PIF.

¿Qué es?

La Peritonitis Infecciosa Felina, para definirla podríamos decir que es una enfermedad altamente contagiosa, que afecta a felinos, producida por un virus, (pero que además se han de tener en cuenta ciertas circunstancias inmunológicas).

El coronavirus felino (FcoV), es un virus ARN perteneciente a la familia Coronaviridae, se puede subdividir en dos biotipos diferentes, el primero que sería considerado en sí como coronavirus enterico felino (FeCV), con tropismo por los enterocitos, y el segundo causante de la peritonitis infecciosa felina (FIVP), siendo este último una mutación del propio coronavirus, con la capacidad de discriminación en todo el organismo.

Sin embargo, aunque existe dicha clasificación, existen diferentes teorías sobre la causa especifica que provoca la aparición del PIF.

Por un lado, existe la teoría de que no esta producida por un virus especifico, mas bien se trata de la modificación del coronavirus felino, cuya mutación hace de este un virus letal en ciertos individuos.

Y por otro lado, recientes estudios afirman la presencia de cepas virulentas y avirulentas del mismo, lo que contradice la anterior teoría.

Lo que si queda claro, es que en ambas teorías, la evolución y desarrollo de la enfermedad, esta sujeta a la interacción del virus con el sistema inmune de cada gato.

La presencia de este virus, por si solo en el organismo, no es suficiente para desarrollar esta enfermedad, depende del estado inmunológico de cada gato.

Etiología:

El coronavirus felino es ubicuo en todo el mundo, e infecta a todas las especies de felinos. Los gatos de raza pura, sobre todo el bengalí, son más sensibles. Más del 70% de los casos, tienen lugar antes de cumplir el primer año de edad, aunque afecta a gatos de cualquier edad.

Por otro lado, tiene mayor posibilidades de presentar esta enfermedad un gato callejero, o asilvestrado que aquellos que son caseros.

Los gatos empiezan a excretar el virus en las heces una semana después de la infección, y esta excreción dura varias semanas. A demás la excreción puede ser continua o intermitente.

En los portadores crónicos puede durar meses, e incluso ser de por vida, y suele ser frecuentes las reinfecciones, lo que hace que un mismo felino se reinfecte y pase por varios periodos crónicos a lo largo de su vida.

Para que haya una infección, es importante la existencia de una gran cantidad de animales infectados, una fuente continua de animales sensibles al mismo virus, y unas condiciones de crías desfavorables, principalmente.

Como animales sensibles se diferencian:

  • Gatos de refugio de 5-6 semanas de edad (sin inmunidad del calostro).
  • Gatos foráneos sensibles introducidos en refugios o casas, con animales positivos.
  • Gatos anteriormente infectados que han perdido su inmunidad con el tiempo.

Patogenia:

La infección es vía fecal-oral, es decir, las heces son la principal forma de transmisión del virus. A veces, aunque es muy raro, se puede producir la transmisión transplacentaria.

Este virus, puede durar en el ambiente por varias semanas, siempre que sea en lugares secos. El riesgo de transmisión por fómites (objetos inanimados) es alto. Lo bueno, es que cualquier detergente o desinfectante puede inactivarlo, pero ha de aplicarse en todo el entorno.

La infección del coronavirus no causa signos clínicos en la mayoría de los gatos infectados, sin embargo, entre un 5-10% suelen desarrollar PIF.

Una vez un animal es infectado pueden pasar tres cosas:

  • Recuperación
  • Eliminación persistente del virus en las heces
  • Eliminación intermitente y recurrente del virus en heces.

Los dos últimos son las fuentes mas importante de contagio.

Cuando se produce la infección, el coronavirus presenta un diseminación multiorgánica, pero el gran reservorio de este virus es el colon, aunque puede encontrarse en otros órganos, como piel, cerebro.

El PIF, presenta un tropismo marcado por los macrófagos y los monocitos, se distribuye por todo el organismo, sin embargo, los gatos infectado prácticamente no lo excretan.

En el caso de nuestros gatunos, una infección crónica, favorece una mayor mutación, lo que puede conllevar a una inmunosupresión, y mayor propagación del virus, con la consecuente aparición de signos clínicos.

FIPV aparece a las 24 horas en las amigdalas, epitelio pulmonar, y mucosa intestinal.  A las 14 horas se multiplica en ciego, colon, ganglios mesentéricos e hígado. Mas tarde ocurre que ciertos macrófagos infectados abandonan estos lugares y migran hacia las serosas de las cavidades abdominales y de la pleura, meninges, epéndimo, y tejidos del ojo.

Es muy importante destacar que la respuesta inmunitaria del paciente, influye en la evolución de la enfermedad. La inmunidad mediada podría eliminar el virus cuando los anticuerpos vencen la infección en macrófagos; pero en caso de que esta defensa sea moderada o incluso inexistente, se produce la diseminación del virus.

El periodo de incubación es muy variable, desde varias semanas a varios meses.

Cuadro Clínico:

Esta enfermedad es altamente complicada de identificar y de confirmar, por un lado es difícil de definir clínicamente, debido a los múltiples cuadros que puede presentar, por otro presenta grandes dificultades para interpretar de forma correcta el diagnóstico de laboratorio.

Los primeros signos clínicos son muy inespecíficos, desde síntomas gastrointestinales, hasta signos del tracto respiratorio superior que suelen pasar desapercibidos.

A su vez, el PIF puede producir dos formas muy diferentes entre sí:

  • Forma Húmeda.
  • Forma Seca.
FORMA HÚMEDA: 

Esta forma tiene lugar en ausencia de inmunidad celular, con una fuerte inmunidad humoral.

La infección produce lesiones vasculares, con la presencia de una acción inflamatoria intensa, necrosis del endotelio e infiltraciones poliomorfonucleares, que dan lugar a lesiones piogranulomatosas perivasculares (acumulación de neutrofilos, macrófagos, linfocitos).

Rx PIF HÚMEDA
Rx PIF FORMA HÚMEDA

Todo este proceso se traduce de forma macroscópica en la aparición de edemas y fugas de líquidos (ricos en proteínas plasmáticas, degradación de la hemoglobina, proteínas inflamatorias y factores de la coagulación), hacia los espacios intracelulares.

Lo mas normal es ver una gran cantidad de acumulo de líquido en la cavidad abdominal (exudado típico) en forma de líquido ascítico, o en la cavidad torácica en forma de líquido pleural y cavidad pericárdica.

Esta forma, suele durar de 1 a 6 semanas. Durante la cual aparece una fiebre fluctuante moderada, de 39 a 39,5ºC resistente a los antibióticos. Suele haber decaimiento, anorexia.

PIF líquido ascítico

Hay peritonitis en el 90% y pleuritis en un 40%.

Ambas se caracterizan por la presencia de un líquido amarillento en dicha cavidad, espeso y viscoso, que a veces recuerda a una yema de huevo. Este líquido tiene una concentración en proteínas similar a la de la sangre. Así mismo contiene macrófagos, neutrófilos, y linfocitos.

Los signos clínicos asociados a estas lesiones son: disnea, taquipnea, palidez o ictericia de las mucosas y adherencias abdominales. Es raro que aparezcan afecciones nerviosas u oculares. Suele destacar un aumento de la concentración de la bilirrubina, dando lugar a hiperbilirrubinemia e hiperbilirrubinuria, lo que hace que el suero y la orina se vean mas amarillos.

FORMA SECA:

En este caso, constituye un estado intermedio entre la ausencia de lesiones y la forma húmeda. Se da con una fuerte inmunidad humoral y una moderada inmunidad celular, lo que limita la infección a ciertos focos. Se centra principalmente en abdomen, pero llega a afectar a otros tejidos como SNC y ojos, que no se veían afectados en la forma húmeda.

No hay exudados, o como mucho están presentes en cantidades mínimas, lo que complica muchísimo su diagnóstico.

La forma seca dura de 1 a 12 semanas. También hay una fiebre fluctuante moderada resistente a los antibióticos, que acompaña a los signos clínicos. Nuestro gato presentara un decaimiento gradual y anorexia. Suelen aparecer pequeñas masas granulomatosas en la cavidad peritoneal (que a veces son palpables).

En cuanto a los signos clínicos, suelen darse trastornos digestivos, como vómitos y diarreas crónicas. La afectación renal se manifiesta en forma de poliuria/polidipsia, con azotemia y proteinuria. A veces hay afección del SNC, dando lugar paresia del tercio posterior, parálisis, descoordinación, nistagmo, hiperestesia, crisis epileptiformes y cambios de comportamiento. Se producen lesiones oculares, dando uveitis y coriorretinits.

Cuando se detecta la enfermedad, casi siempre es mortal, con una tasa del 95%.

Diagnóstico:

Debido a  la presencia de estas dos formas tan diferentes entre sí, y a los signos clínicos tan inespecíficos, el diagnostico de PIF es bastante complicado.  No se puede diagnosticar solo a partir de los signos clínicos, pues estos signos son también bastante comunes en otras enfermedades.

Sin embargo, en caso de que nuestro gatuno presente la forma húmeda, la ascitis con un liquido abdominal amarillo verdoso tiene un valor altamente orientativo, aunque también puede deberse a otras causas. La forma seca, que es más complicada, se manifiesta con signos bastantes leves e inespecíficos.

Las sospechas pueden establecerse a partir de la edad, vida en comunidad, raza. La sospecha clínica se ha de confirmar con diferentes pruebas.

Para intentar determinar si nuestro paciente felino presenta PIF o no, tendremos a nuestra disposición diferentes pruebas, sin embargo, no todas ellas nos confirman al 100% la presencia de PIF o no:

  • Hematología: esta prueba sencilla nos ayuda a establecer el diagnóstico, en ella se observará: Linfopenia, Neutrofilia, Anemia no regenerativa leve-moderada y elevada concentración de proteínas en el suero.
  • Proteinograma: con esta prueba medimos las proteínas totales; es una prueba bastante fácil, que nos ayuda mucho a establecer el diagnóstico. Si tiene más de 7,8 gr/dL, corre riesgo de PIF, sin embargo estas proteínas pueden estar alteradas por diferentes motivos aparte del PIF. Para centrar más el diagnostico, nos fijaremos en el ratio albúmina/globulina del suero y fluidos,; en un breve resumen cuanto menor es el ratio albúmina/globulina, más probable es que presente PIF.

La relación albúmina/globulina:

    • En sueros:
      • Ratio albúmina/globulina mayor de 0.8 ⇒ PIF es poco probable.
      • Ratio albúmina/globulina menor de 0.6 ⇒ PIF es probable.
      • Ratio albúmina/globulina menor de 0.3 ⇒ PIF es muy probable.
    • En efusiones (pleural o líquido ascítico) esta prueba suele ser más indicativa que la anterior. El líquido contiene fibrina, y presenta las caracterísitcas de un exudado: concentración elevada de proteínas (más de 3,5g/dL), escaso contenido de células sobre todo neutrofilos y macrófagos. :
      • Ratio albúmina/globulina mayor de 0.8 ⇒PIF es muy improbable.
      • Ratio albúmina/globulina menor de 0.4-0.8 ⇒ PIF es probable.
      • Ratio albúmina/globulina menor de 0.4 ⇒ PIF es muy probable.

Un ejemplo para que entendamos como funciona el ratio albúmina/globulina: Gato de dos años con 8,8 gr/dL de proteínas totales, el valor normal en la distribución debería ser 3 gr de albúmina y 3 gr de globulina. Pero en este caso se presenta una gran diferencia de concentración de proteínas. La globulina esta muy alta, y la albúmina esta mucho mas baja, esto se debe a la vasculítis. Si fuera una deshidratación, ambas proteínas estarían bajas. Es por ello que esta diferencia es muy sugestiva de PIF. Se considera que el 75% de los gatos con PIF seca muestran este patrón, lo cual nos ayuda mucho a diagnosticar; en caso de la húmeda solo el 50% presentan esta diferencia.

  • Análisis serológicos: mediante esta prueba se detectan los anticuerpos contra el coronavirus felino, pero sin distinguir entre los biotipos FeCV (forma gastrica) y FIPV (peritonitis infecciosa). En caso de una respuesta serológica positiva, esta suele indicar  la presencia de PIF, aún así un  resultado serólogico postivo no es motivo de eutansia, ya que, menos del 10% de los gatos seropositivos sufren una PIF clinica. Por otro lado, en ausencia de signos clínicos, la serología no tienen ningún valor pronóstico, ya que nuestro gato puede tener PIF, pero no ser detectado.
  • PCR: en esta prueba se detecta el ARN vírico en el líquido de derrame, los tejidos, la sangre, las heces y cuando existe un cuadro nerviosos, en el líquido cefalorraquídeo. Sin embargo es poco fiable, ya que tampoco distingue entre los dos biotipos, por otro lado es una prueba bastante cara.
  • Exámen Post Mortem: Las necropsias nos ayudan a identificar derrames en las cavidades, en caso de la forma húmeda, mientras en la forma seca también se investiga la presencia de granulomas en los órganos (principalmente el hígado y riñón).
  • Test de Rivalta: Este test, es una de las formas más fáciles y baratas de poder diagnosticar PIF, Consiste en tomar una muestra de las efusiones, por lo tanto solo es útil en la forma húmeda, y realizar una sencilla prueba.
    El método consiste en preparar una solución con agua destilada y vinagre, se ponen 5 ml de agua destilada con 1 ml de vinagre; una vez esta preparada la solución, ponemos una gota de la efusión (pleural o abdominal); en caso de que la gota de efusión al contactar con la solución no se deshaga, sino que permanezca con forma de moco, o lo que se le conoce habitualmente como con forma de medusa, estaremos antes un resultado positivo. En caso de que la gota se deshaga y no se mantenga, tendríamos un resultado negativo.
    Esta prueba presenta un valor predictivo positivo de PIF de un 58,4% y un valor predictivo negativo de PIF de un 93,4%. Los falsos positivos pueden presentarse en casos de gatos con linfoma o peritonitis/pleuritis bacteriana.
    Aún así es una prueba, fácil, rápida y barata, que nos ayuda muchísimo en el diagnóstico.

  • Inmunohistoquímica de biopsias y la inmunoflorescencia de efusiones: es la prueba diagnostica definitiva de PIF, al demostrar la presencia del antigeno en macrófagos, es mas sensible en biopsias que en efusiones:
    • Un resultado positivo en una efusión tiene un valor predictivo positivo del 100%. Pero un resultado negativo en efusiones tiene un valor predictivo negativo de sólo el 57% ya que puede ser que no haya suficientes macrófagos en la efusión.
    • Un resultado positivo en una inmunohistoquímica tiene un valor predictivo del 100%

Tratamiento:

Realmente no existe un tratamiento, ni una forma de cura.

Por un lado, se puede llevar a cabo una administración de corticoides a dosis antinflamatorias, como por ejemplo el uso de prednisolona, a dosis de 0,5 mg/kg. El objetivo es intentar reducir la vasculitis, en caso de tener un cuadro oftálmico se pueden usar corticos tópicos, como por ejemplo el uso de tobradex.

En cuanto a la presencia de fluidos, se puede usar una abdominocentesis durante varios meses para tratar de reducir el volumen de fluidos. En caso de presentar efusiones torácicas, estaría indicado hacer toracocentecis.

Hay que tener en cuenta que esto no es curativo, es un tratamiento básico que ayuda a tener una mejor calidad de vida, llegando a aumentarse la esperanza de vida como máximo hasta dos años, pero que no siempre se cumple. Hay casos, en los que está más que recomendada la eutansia.

Vacunación:

No existen vacunas efectivas contra el PIF. No se puede desarrollar una vacuna ante la mutación que se lleva acabo en cada individuo infectado por el coronavirus.

Las mejores medidas de prevención son la limpieza y desinfección de los areneros de nuestras mascotas, controlar su estrés, y llevarlo a nuestro veterinario para revisiónes anuales.

En caso de introducir un nuevo amigo peludito, siempre es más que recomendable hablarlo antes con nuestro veterinario, para que nos aconseje y nos ayude ante las diferentes dudas que puedan surgirnos.

Resumen:

    • La Peritonitis Infecciosa Felina, es una enfermedad contagiosa que tiene lugar por la mutación de un virus específico, el coronavirus felino. El desarrollo de esta enfermedad, dependerá de las diferentes mutaciones que se lleven a cabo en cada gato, y de sus defensas inmunologicas.
    • Existen dos cuadros diferenciados de la enfermedad, la forma húmeda mas común y fácil de diagnosticar; y la forma seca, menos común, que al tener unos síntomas tan inespecíficos se complica mucho su diagnostico, llegándose a pasarse por alto.
    • Entre las diferentes pruebas, las más usadas es en base al ratio albumina/globulina y test de rivalta.
    • No existe un tratamiento específico, y tiene muy mal pronóstico.
    • No existen vacunas efectivas.

lemenchy

Licenciada en Veterinaria.

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